viernes, 22 de enero de 2010

ESFUERZO FRENTE A ESPONTANEIDAD E IMPROVISACIÓN

Ciertamente, como dice el artículo los niños de ahora han perdido el hábito de esforzarse y luchar por conseguir aquello que quieren o necesitan.

Se han acostumbrado a que se lo den todo hecho, tanto en el ámbito educativo como en el personal y familiar, y cuando se les dice que tienen que esforzarse para conseguir las cosas parecen desorientarse y no entender a qué nos referimos.



Estos niños de la generación de las nuevas tecnologías creen que se lo merecen todo y que si lo piden han de darle aquello que quieren. Parecen haberse olvidado de que ellos también tienen ciertos deberes y responsabilidades con los que han de cumplir. Entre esos deberes está uno que además es un derecho: la educación.

Sin embargo, los pocos que sí estudian tambien quieren que se lo den todo hecho. Qué estudiar, dónde encontrarlo, cómo estructurarlo... Cuando se les dice que deben investigar no saben por dónde empezar porque nunca se les pidió que hiciesen algo así y no tienen idea de cómo desenvolverse en esa situación.

Es tarea de los docentes darles herramientas con las que ser capaces de defenderse y desenvolverse cuando esto ocurra. Entonces los niños dependerán de su propio trabajo y de su propio esfuerzo, y no estarán a la deriva improvisando para salir del paso.

Por otra parte, en los últimos tiempos se habla de una cultura del esfuerzo y mucho más competitiva en el ámbito laboral. Sinceramente me parece una hipocresia exigir a alguien que se esfuerce para alcanzar una mayor categoría social y profesional pero no inculcarles a los niños esa constancia y esfuerzo desde pequeños.

Además, en los últimos años ha quedado patente que no importa cuánto te esfuerces e intentes mejorar en tu trabajo. Sin ánimo de ser racista, en los últimos tiempos las empresas contratan antes a extranjeros con una idea mínima de la tarea que han de realizar, antes que a algún español que esté mucho más cualificado. Esto suele ser así por dos razones. Porque los inmigrantes se conforman con un menor salario, o porque el gobierno da mayores subvenciones a una empresa que contrate a dichos inmigrantes por “ayudar” en su integración, o por ambas cosas.



Personalmente creo que todos debemos revisar el concepto que tenemos de la cultura del esfuerzo y ser coherente con él. No podemos decir una cosa y hacer otra, y luego exigir a los niños que se atengan a esa cultura del esfuerzo que nosotros mismos no hemos respetado pues les costará más hacerlo si no les dan el ejemplo.




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