miércoles, 6 de enero de 2010

MANDALAS DE CHOCOLATE



El mandala -círculo sagrado, símbolo de sanación y totalidad- ha sido usado desde tiempos antiquísimos hasta nuestros días por las tradiciones espirituales de todo el mundo. Caminar, danzar, contemplar, dibujar y pintar mandalas puede ayudar a curar la sensación de fragmentación psíquica y espiritual, a manifestar la creatividad y a reconectarnos con nuestro Ser esencial.

Psicológicamente, los mandalas representan la totalidad de nuestro ser. Cada persona responde a ellos instintivamente, más allá de su edad, género, raza, cultura, etc. Internarse en el mundo de los mandalas se asemeja a un viaje hacia nuestra esencia, permitiéndonos ver zonas del camino hasta entonces desconocidas, y que brote la sabiduría de nuestro interior. Nos ayuda a centrarnos cuando estamos dispersos o perdidos y a encontrar la calma en medio de las tormentas.

Los diseños de los mandalas varían, pueden ser muy simples o extremadamente complejos, pero siempre mantienen similares características: un centro, punto una linea.


Muchas personas utilizan los mandalas por sus virtudes terapéuticas. Mientras se pinta un mandala en calma y con música relajante, la persona está más autocentrada, realiza una meditación mientras pinta, concentra su energía en el dibujo, y encuentra un equilibrio personal.

Con los niños no pasa exactamente eso. Los mandalas utilizan geometría y ayudan a los niños a familiarizarse con los símbolos mientras disfrutan. Y colgar luego el precioso mandala en casa es una estupenda recompensa.

Nosotros realizmos un taller en el cual sobre oblea de pan pintaríamos mandalas de chocolate. La profesora nos dijo que después podíamos comernoslos pero que en función de la energía (positiva o negativa) que tuviesemos mientras lo hacíamos este nos sentaría bien o mal. Por ello, nos dijo que fuesemos precavidos a la hora de probar el mandala de algún compañero pues nunca se sabe, no nos fuese a sentar mal.

He de decir que fue una experiencia muy relajante y gratificante y, por lo mismo, me parece ideal para trabajarla con los niños. ¿A qué niño no le gustaría poder realizar manualidades con chocolate que luego pudiese comerse agusto?

A continuación podemos ver los dos mandalas que yo realicé.








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