Tras la explicación acerca del Reiki que nos dio nuestra compañera María José, se nos propuso realizar un taller sobre el cuerpo. Con este taller se pretende hacernos tomar conciencia de nuestro cuerpo. De sus virtudes y defectos. De aquello que nos hace sentir fuertes o vulnerables. De esta forma podremos llevar a cabo una reflexión que tras esa toma de conciencia de nosotros mismos nos permita encarar la vida con mayor fuerza y libertad, con optimismo.
El taller sobre el cuerpo se dividió en tres sesiones.
En la primera sesión tuvimos que crear un mini-yo frágil. Para ello, yo dibuje una muñeca en papel y la pinté. A continuación, hice dos modelos de ropa. Uno compuesto de un jersey y vaqueros como los que suelo llevar ya que es ropa con la que me siento cómoda. El otro modelo consistía en un vestido como los que me puedo poner cuando salgo de noche con mis amigos.
Después busqué una foto mía y recorte la cabeza para poder ponérsela a la muñeca y pasar entonces a vestirla con la ropa que había diseñado para ella. Esto hizo que me pudiese identificar aún más con ella.
Me pareció una actividad muy interesante para tomar conciencia de uno mismo y de la fragilidad del cuerpo. Debíamos tener mucho cuidado de que al recortar no se nos rompiese el cuerpo o la ropa. A parte, hizo que mi mente se remontara a aquellos tiempos en que mi madre me compraba recortables y jugaba conmigo mientras ella me contaba que también jugaba con eso cuando era más pequeña.
El taller sobre el cuerpo se dividió en tres sesiones.
En la primera sesión tuvimos que crear un mini-yo frágil. Para ello, yo dibuje una muñeca en papel y la pinté. A continuación, hice dos modelos de ropa. Uno compuesto de un jersey y vaqueros como los que suelo llevar ya que es ropa con la que me siento cómoda. El otro modelo consistía en un vestido como los que me puedo poner cuando salgo de noche con mis amigos.
Después busqué una foto mía y recorte la cabeza para poder ponérsela a la muñeca y pasar entonces a vestirla con la ropa que había diseñado para ella. Esto hizo que me pudiese identificar aún más con ella.
Me pareció una actividad muy interesante para tomar conciencia de uno mismo y de la fragilidad del cuerpo. Debíamos tener mucho cuidado de que al recortar no se nos rompiese el cuerpo o la ropa. A parte, hizo que mi mente se remontara a aquellos tiempos en que mi madre me compraba recortables y jugaba conmigo mientras ella me contaba que también jugaba con eso cuando era más pequeña.

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