Una vez llegados a la segunda sesión de este taller, se nos pidió que llevásemos papel continuo. Con ayuda debíamos dibujar nuestra silueta para después pintar o señalar mediante un código aquellas partes de nuestro cuerpo que nos gustan o disgustan y aquellas en las que tenemos cicatrices o que nos parecen vulnerables. Sin embargo, yo preferí no utilizar un código simple como pueden ser unos tics (bueno) o unas cruces (malo) porque me parecía muy frío y poco expresivo.
Utilice un código simbólico porque me pareció más oportuno para lo que quería expresar y explicar con este ejercicio. Por ejemplo, he de decir que se me pone un dolor horrible en la cadera cuando hay temperaturas extremas. Es decir, cuando hace mucho frío o mucho calor. Para señalarlo en el dibujo he pintado un copo de nieve en un lado de la cadera con rayajos azules para simbolizar el dolor, y un sol en el otro con rayajos rojos.
Me he pintado los pies con rayajos rojos porque siempre que camino algo más de la cuenta me duelen y porque, en general, los tengo bastante delicados. Además me he dibujado una benda en el tobillo derecho porque cuando estaba en primaria me hice un esguince; lo pasé muy mal porque tenía una competición de voleybol, un deporte que adoraba, y no pude jugar por tener que guardar reposo. También he pintado rayos rojos en mi hombro derecho porque cuando duermo sobre él me duele mucho; siento, aunque pueda parecer exagerado, como si me lo hubiese dislocado y cada vez que me acuesto me fijo mucho en la postura intentando evitar que me pase esto.
Por otro lado, en mis manos he dibujado nubes con un fondo rosa porque es una parte de mi cuerpo de la que me siento bastante orgullosa ya que me parecen bonitas y además con ellas doy masajes a mis familiares y amigos, los cuales les encantan a pesar de que no tengo muchos conocimientos en esta materia. Dicen, sin embargo, que soy bastante intuitiva con las manos.
Además, también he pintado mi pelo, mis ojos y mis labios porque son una parte de mí que me gusta. A lo mejor todo junto no es todo lo armonioso que yo quisiera pero aún así creo que no me puedo quejar y no me considero fea para nada.
El desarrollo de esta actividad me ha ayudado mucho. Me ha hecho pensar en aquellas partes de mi cuerpo que me hacen sentir más vulnerables y valorar más aquellas que me gustan. Me parece un buen ejercicio para realizarlo con niños de primaria y así ayudarlos a tomar conciencia de su cuerpo para conocerse y reforzar su autoestima. A parte puede suponer una buena fuente de información sobre el niño para la maestra. De esta manera, conoceremos más a nuestros niños y podremos apollarlos y ayudarlos teniendo en cuenta sus necesidades y sentimientos.
Utilice un código simbólico porque me pareció más oportuno para lo que quería expresar y explicar con este ejercicio. Por ejemplo, he de decir que se me pone un dolor horrible en la cadera cuando hay temperaturas extremas. Es decir, cuando hace mucho frío o mucho calor. Para señalarlo en el dibujo he pintado un copo de nieve en un lado de la cadera con rayajos azules para simbolizar el dolor, y un sol en el otro con rayajos rojos.
Me he pintado los pies con rayajos rojos porque siempre que camino algo más de la cuenta me duelen y porque, en general, los tengo bastante delicados. Además me he dibujado una benda en el tobillo derecho porque cuando estaba en primaria me hice un esguince; lo pasé muy mal porque tenía una competición de voleybol, un deporte que adoraba, y no pude jugar por tener que guardar reposo. También he pintado rayos rojos en mi hombro derecho porque cuando duermo sobre él me duele mucho; siento, aunque pueda parecer exagerado, como si me lo hubiese dislocado y cada vez que me acuesto me fijo mucho en la postura intentando evitar que me pase esto.
Por otro lado, en mis manos he dibujado nubes con un fondo rosa porque es una parte de mi cuerpo de la que me siento bastante orgullosa ya que me parecen bonitas y además con ellas doy masajes a mis familiares y amigos, los cuales les encantan a pesar de que no tengo muchos conocimientos en esta materia. Dicen, sin embargo, que soy bastante intuitiva con las manos.
Además, también he pintado mi pelo, mis ojos y mis labios porque son una parte de mí que me gusta. A lo mejor todo junto no es todo lo armonioso que yo quisiera pero aún así creo que no me puedo quejar y no me considero fea para nada.
El desarrollo de esta actividad me ha ayudado mucho. Me ha hecho pensar en aquellas partes de mi cuerpo que me hacen sentir más vulnerables y valorar más aquellas que me gustan. Me parece un buen ejercicio para realizarlo con niños de primaria y así ayudarlos a tomar conciencia de su cuerpo para conocerse y reforzar su autoestima. A parte puede suponer una buena fuente de información sobre el niño para la maestra. De esta manera, conoceremos más a nuestros niños y podremos apollarlos y ayudarlos teniendo en cuenta sus necesidades y sentimientos.

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