miércoles, 30 de diciembre de 2009

ARMARIOS DE MUJER



El 2 de octubre Maria Jesús Abad Tejerina, profesora de la Universidad Complutense en Aranjuez, vino a presentarnos su obra Armarios de Mujer.

Esta consta de 13 trípticos compuestos cada uno por la imagen de una mujer desnuda, el armario de dicha mujer abierto y un inventario de su contenido. Las protagonistas son mujeres de clase media española, de diferentes edades y profesiones. Con ellas se compone un mapa de lo que podemos encontrar en este momento histórico en España.



Es el primer tomo de un trabajo más ambicioso que se ampliará con otras 12 presentaciones mostrando otras clases sociales o económicas. La segunda entrega, en la cual ya esta trabajando, tendrá como objeto fotografiar los armarios de diferentes mujeres del mundo. En la última parte, pretende fotografiar de nuevo a las primeras 13 mujeres, 13 años después.

La charla fue muy interesante. En ella, María Jesús nos explicó que el armario muestra tanto el poder adquisitivo de su dueño como su personalidad. Esto se refleja tanto en el tipo de ropa y demás artículo que podemos encontrar en el armario como en la organización y la jerarquización que tengan todas estas cosas en su interior.

Nos señaló también que no resulta tan fácil, como en un principio parece, que unas completas extrañas te ofrezcan ir a su casa y fotografiar su armario ya que es algo muy íntimo y, por tanto, su exposición a los demás nos hace sentir vulnerables.

Para mí, no es tanto el armario como la casa en su conjunto lo que me produce esa sensación. Mi casa es mía y no me gusta ver en ella a nadie que no conozca y sea de mi confiancia. Es decir, cuando por ejemplo vienen técnicos del gas, del teléfono, etc., a hacer alguna revisión yo me siento realmente incómoda porque encuentro que no tengo la misma libertad de movimiento y acción que cuando estoy con mi familia o amigos.

De todo lo que nos contó María Jesús, me llamó especialmente la atención que todas las mujeres tienen más o menos la misma cantidad de ropa. La diferencia está en que las que tienen menor poder adquisitivo conservan la ropa durante mucho más tiempo que aquellas que tienen la posibilidad de renovar su vestuario con cierta frecuencia.

Una posible aplicación en el aula de esta idea sería que los niños fotografiasen su habitación y su armario para ver qué tienen y cómo cuidan o no sus diferentes posesiones, y compararlo a lo mejor con los niños que no tienen prácticamente nada. Con esto habríamos de buscar la empatía para que se den cuenta de todo lo que tienen con respecto a muchos otros niños del mundo.

Además, ver estas imágenes de las habitaciones de los niños ayudaría a los docentes a conocer y entender mejor a sus alumnos. Pues como ya hemos dicho, aquí se refleja muy bien nuestra personalidad y, a lo mejor, podría ayudarnos a captar mejor cosas de sus diferentes caracteres y circunstancias personales que nos pueden pasar inadvertidas en el aula.

"SILENCIO EN LA SALA..."

Siempre se ha considerado que el silencio es un elemento primordial a la hora de dar una clase. Cierto es que para llevar a cabo un buen aprendizaje se requiere tener una buena concentración y ésta siempre suele ir de la mano con el silencio, o por lo menos eso se cree.

Sin embargo, a partir de mi experiencia como una estudiante que ha tenido diferentes tipos de profesores, he de decir que las clases en las que más silecio había no siempre fueron en las que más aprendí. Hemos de tener cuidado, pues el silencio es un arma de doble filo. Igual que puede ayudar en la concentración también puede hacer que, cuando no somos capaces de captar la ateción de los demás, consigamos que estos se aburran hasta el punto de convertirnos nosotros mismos en un buen somnífero.

Además, hay que tener en cuenta que, una gran parte del aprendizaje que se realiza en las aulas se consigue gracias al trabajo colaborativo tanto del profesor con los alumnos como del que tengan los propios alumnos entre ellos y en este caso no es el silencio el que tiene cabida sino el diálogo.

Referente a este tema he encontrado la siguiente anecdota vivida por un profesor.

El silencio en el aula

Aun así, todo esto no quiere decir que no haya momentos determinados en los que sea neceserio el silencio. ¿Qué deberíamos hacer en este caso? ¿Cómo conseguir silencio?

Mientras pensaba en distintas formas para conseguir silencio me he acordado de una famosa rimita que se usaba mucho entre los niños cuando yo era pequeña y que decía así: “Silencio en la sala que el burro va a hablar. El primero que hable burro será”. ¿Quién se animaba a que lo tachasen de burro o burra? ¡Qué tiempo aquellos!

También le he preguntado a mi madre que qué haría ella para conseguir silencio en una clase y me ha dicho que no sabía. Dice que ella sabe cómo conseguir silencio en mi casa cuando estamos mucha gente en el salón con la tele puesta y hablando todos a gritos. “Cómo” le he preguntado. Su respuesta ha sido que apagando la tele. Y es cierto. He recordado un par de veces en que mi madre ha hecho eso y sí funciona. La gente se quedaba “fuera de juego” porque no entendían por qué habían apagado la tele.

Esto ha hecho que me acuerde de los profesores que, de pronto, se quedan callados o que salen de clase sin razón aparente. Esto crea un momento de confusión en los alumnos que guardan silencio intentando averiguar qué es lo que pasa. Y, por lo menos, de los métodos que yo he vivido en primera persona este siempre ha resultado ser el más efectivo, a diferencia de los castigos, o el mandar ejercicios y trabajos sin parar para mantener a los niños callados y ocupados.

De todas formas, buscando información sobre el tema he encontrado dos juegos que se pueden usar en primaria y que, en principio, paracen bastante buenos.

Juego 1: El REY DEL SILENCIO

Recursos: corona de cartón adornada con diferentes detalles como brillantina, etc.

Desarrollo: El docente escoje a uno de los alumnos que se encuentre en silencio. El alumno que fue elegido se pone la corona de cartón y se queda a cargo del juego, haciendo lo mismo, seleccionando a uno de sus compañeros que esté cumpliendo con la consigna de hacer silencio. Y así se repite lo mismo con otros alumnos que se van pasando la corona a medida que son elegidos. Casi sieme este juego se realiza después del recreo que es cuando los niños vienen más exaltados o cinco minutos antes de la hora de la salida. El niño que haya quedado a lo último (cuando el docente avisa que se acabó el tiempo) es el Rey del silencio final y se puede llevar la corona para la casa, así comparte esta experiencia con su familia. Al día siguiente debe de traerla para seguir jugando.

Juego 2: BATIENDO LAS PALMAS

Recursos: solo el humano.

Desarrollo: El docente piensa en diferentes ritmos y velocidades para batir las palmas. Muestra la primera secuencia de palmas y los niños deben de estar atentos para repetir lo mismo con sus manos. Así el docentes les presenta varias secuencias de golpes de palmas para que ellos repitan hasta que se llega a un silencio final.


"YO DIBUJO MUY BIEN"


Dibujo con la mano derecha


Dibujo con la mano izquierda


Dibujo con los ojos cerrados

El primer día de clase se nos pidió que hiciésemos un retrato nuestro. Primero con la mano derecha, a continuación con la izquierda y por último con los ojos cerrados.

En un principio, la idea fue acogida con algo de rechazo por la clase ya que la gran mayoría consideramos que no dibujamos bien y eso nos frena a la hora de utilizar el dibujo para expresarnos.

La profesora nos dijo que nadie dibuja mal. Sin embargo, nos costaba mucho dejar de lado nuestras ideas preconcebidas sobre lo que está bien hecho y lo que no. Por ello, se nos pidió que cada vez que hiciésemos nuestro retrato escribiésemos también la frase “Yo dibujo muy bien”, para dejar de lado los prejuicios y poder hacer así más distendida esta tarea. Finalmente, captamos el espíritu de la actividad y una vez que nos relajamos pudimos disfrutar como unos niños.


Al hacer el dibujo con la mano derecha la preocupación porque el dibujo estuviese bien hecho era muy grande lo cual me hacía buscar el detalle y la precisión. Después pasé al dibujo con la mano izquierda e intenté hacerlo lo mejor posible pero al no ser esta mi mano dominante me resultaba muy difícil y opté por realizar el dibujo sin preocuparme tanto por el resultado; esto me permitió disfrutar mucho más. Cuando finalmente tuve que realizar el dibujo con los ojos cerrados lo que más presente estaba era el carácter lúdico de esta actividad y no tanto la preocupación por lo que estaría “bien hecho”.


Una vez realizados los 3 retratos, observamos primero el de la mano derecha, después el de la izquierda y, por último, el de los ojos cerrados. A mí, personalmente, me pareció como si estuviese retrocediendo en el tiempo y estuviese observando los dibujos de una niña cada vez más pequeña que va perdiendo el control sobre los trazos que realiza. Esto nos puede ayudar a los adultos a pensar en lo difícil que puede ser dibujar cuando somos pequeños y que no tenemos el mismo dominio sobre nuestros trazos, cosa que muchos parecemos haber olvidado.

Además, la actividad me pareció muy interesante, sobre todo, porque me hizo recordar cómo me gustaba dibujar cuando era pequeña por el simple hecho de hacerlo.


jueves, 8 de octubre de 2009

FICHA DEL ESTUDIANTE

Nombre: Elena Abascal Arévalo

Correo Electrónico: lnamarel@hotmail.com

Estudios Realizados: Bachillerato de Ciencias de la Salud y la Naturaleza.

Experiencia Profesional: Como surtidora de almacén en la empresa Induyco y niñera.

Intereses Personales y Profesionales: Leer, música, cine, arte, historia, informática, aprender y saber enseñar. Mi interés profesional es terminar la carrera y poder dedicarme a los niños y ayudarles todo lo posible en su aprendizaje.

Expectativas respecto a la asignatura: Aprender todas las herramientas que me permitan tener un crecimiento personal y por supuesto ser capaz de transmitir unos conocimientos y un sentimiento hacia el arte que permita a los niños plasmar lo que sienten. Quiero poder enseñar el arte como un modo de expresión y no como si fuera una asignatura más que se ha de aprobar.