El 2 de octubre Maria Jesús Abad Tejerina, profesora de la Universidad Complutense en Aranjuez, vino a presentarnos su obra Armarios de Mujer.
Esta consta de 13 trípticos compuestos cada uno por la imagen de una mujer desnuda, el armario de dicha mujer abierto y un inventario de su contenido. Las protagonistas son mujeres de clase media española, de diferentes edades y profesiones. Con ellas se compone un mapa de lo que podemos encontrar en este momento histórico en España.
Esta consta de 13 trípticos compuestos cada uno por la imagen de una mujer desnuda, el armario de dicha mujer abierto y un inventario de su contenido. Las protagonistas son mujeres de clase media española, de diferentes edades y profesiones. Con ellas se compone un mapa de lo que podemos encontrar en este momento histórico en España.
Es el primer tomo de un trabajo más ambicioso que se ampliará con otras 12 presentaciones mostrando otras clases sociales o económicas. La segunda entrega, en la cual ya esta trabajando, tendrá como objeto fotografiar los armarios de diferentes mujeres del mundo. En la última parte, pretende fotografiar de nuevo a las primeras 13 mujeres, 13 años después.
La charla fue muy interesante. En ella, María Jesús nos explicó que el armario muestra tanto el poder adquisitivo de su dueño como su personalidad. Esto se refleja tanto en el tipo de ropa y demás artículo que podemos encontrar en el armario como en la organización y la jerarquización que tengan todas estas cosas en su interior.
Nos señaló también que no resulta tan fácil, como en un principio parece, que unas completas extrañas te ofrezcan ir a su casa y fotografiar su armario ya que es algo muy íntimo y, por tanto, su exposición a los demás nos hace sentir vulnerables.
Para mí, no es tanto el armario como la casa en su conjunto lo que me produce esa sensación. Mi casa es mía y no me gusta ver en ella a nadie que no conozca y sea de mi confiancia. Es decir, cuando por ejemplo vienen técnicos del gas, del teléfono, etc., a hacer alguna revisión yo me siento realmente incómoda porque encuentro que no tengo la misma libertad de movimiento y acción que cuando estoy con mi familia o amigos.
De todo lo que nos contó María Jesús, me llamó especialmente la atención que todas las mujeres tienen más o menos la misma cantidad de ropa. La diferencia está en que las que tienen menor poder adquisitivo conservan la ropa durante mucho más tiempo que aquellas que tienen la posibilidad de renovar su vestuario con cierta frecuencia.
Una posible aplicación en el aula de esta idea sería que los niños fotografiasen su habitación y su armario para ver qué tienen y cómo cuidan o no sus diferentes posesiones, y compararlo a lo mejor con los niños que no tienen prácticamente nada. Con esto habríamos de buscar la empatía para que se den cuenta de todo lo que tienen con respecto a muchos otros niños del mundo.
Además, ver estas imágenes de las habitaciones de los niños ayudaría a los docentes a conocer y entender mejor a sus alumnos. Pues como ya hemos dicho, aquí se refleja muy bien nuestra personalidad y, a lo mejor, podría ayudarnos a captar mejor cosas de sus diferentes caracteres y circunstancias personales que nos pueden pasar inadvertidas en el aula.
La charla fue muy interesante. En ella, María Jesús nos explicó que el armario muestra tanto el poder adquisitivo de su dueño como su personalidad. Esto se refleja tanto en el tipo de ropa y demás artículo que podemos encontrar en el armario como en la organización y la jerarquización que tengan todas estas cosas en su interior.
Nos señaló también que no resulta tan fácil, como en un principio parece, que unas completas extrañas te ofrezcan ir a su casa y fotografiar su armario ya que es algo muy íntimo y, por tanto, su exposición a los demás nos hace sentir vulnerables.
Para mí, no es tanto el armario como la casa en su conjunto lo que me produce esa sensación. Mi casa es mía y no me gusta ver en ella a nadie que no conozca y sea de mi confiancia. Es decir, cuando por ejemplo vienen técnicos del gas, del teléfono, etc., a hacer alguna revisión yo me siento realmente incómoda porque encuentro que no tengo la misma libertad de movimiento y acción que cuando estoy con mi familia o amigos.
De todo lo que nos contó María Jesús, me llamó especialmente la atención que todas las mujeres tienen más o menos la misma cantidad de ropa. La diferencia está en que las que tienen menor poder adquisitivo conservan la ropa durante mucho más tiempo que aquellas que tienen la posibilidad de renovar su vestuario con cierta frecuencia.
Una posible aplicación en el aula de esta idea sería que los niños fotografiasen su habitación y su armario para ver qué tienen y cómo cuidan o no sus diferentes posesiones, y compararlo a lo mejor con los niños que no tienen prácticamente nada. Con esto habríamos de buscar la empatía para que se den cuenta de todo lo que tienen con respecto a muchos otros niños del mundo.
Además, ver estas imágenes de las habitaciones de los niños ayudaría a los docentes a conocer y entender mejor a sus alumnos. Pues como ya hemos dicho, aquí se refleja muy bien nuestra personalidad y, a lo mejor, podría ayudarnos a captar mejor cosas de sus diferentes caracteres y circunstancias personales que nos pueden pasar inadvertidas en el aula.



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