Todo empezó debido al gran incremento de los precios que hubo; esto se acentuó sobre todo en el sector inmobiliario. El precio de mercado superaba con mucho los gastos de producción. Por ejemplo, pisos cuya construcción costaba entre 11 y 15 millones de pesetas pasaron a venderse por 40 o 50 millones. Los constructores pueden decirnos que el precio no es tan alto, pero buscar un beneficio de un 200 o 300% es abusivo pues en ningún negocio se hace.
El mercado en general se hizo eco de estos precios, aunque sin llegar a estos extremos. Sin embargo, el consumidor medio se encontró con que, al hacer sus compras, los precios se habían incrementado mucho mientras que sus sueldos no aumentaban. Esto hizo disminuir bastante el poder adquisitivo del español medio.
Pero también hemos de tener en cuenta que este aumento descontrolado de precios se produjo con mayor facilidad gracias a la introducción del euro. Al llegar el euro la gente lo asumió como si su valor fuese 100 pesetas, en vez de los 60 céntimos.
Podemos ver esta mala equivalencia en un artículo tan simple como es el pan. A mí la barra de pan antes me costaba 45 pesetas, por lo que su valor en euros debería estar un poco por debajo de los 30 céntimos. Sin embargo, lo que pago ahora por ella es 50 céntimos lo que ha aumentado su precio a casi el doble.
Ahora nos encontramos con que el mercado ha reventado y la crisis económica nos ha alcanzado. Por ello las constructoras encuentran muy difícil vender los pisos y no pueden asumir el pago de los prestamos de los bancos, llegando en algunos casos a la quiebra y cierre de la empresa.
En las tiendas los comerciantes se encuentran con que los clientes no compran como antes y que les sobra el género que les es imposible vender a no ser que bajen los precios. Esto les lleva a hacer promociones anticrisis e importantes rebajas aunque no sea la temporada para ello. Claro está, cuando llega la temporada de estas rebajas la disminución de precios que han de afrontar estos comerciantes es muy grande. Los que no son capaces de afrontar estas pérdidas terminan teniendo que cerrar sus negocios.
El cierre de tantos negocios nos ha llevado a tener una cifra de paro vergonzosa. España se encuentra ahora con millones de parados que deben buscar la forma de reducir sus gastos y conseguir todos los ingresos que sean posible. A parte del cobro del paro la gente ha tenido que buscar otras formas de ganar dinero como empeñando sus diferentes posesiones. Ello ha provocado que negocios como la casas de empeño y de segunda mano sean ahora mucho más rentables. No podemos dejar de fijarnos en todos los carteles que hay ahora en los que se dice “Compro oro”.
Esperemos que el gobierno dé pronto con las soluciones necesarias y nos saque de esta crisis antes de que nos hundamos todos.








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